El 15 de agosto se cumplirá un año del terremoto que ha dejado Pisco tal y como lo vimos ayer. Las casa derruidas, polvorientas. El largo de las aceras interrumpido por montones de escombros. Gente en la calle. Aumento de la delincuencia y, por ello, calles plagadas de policía.
José Peña Advíncula fue ayer nuestro guía por la Reserva Natural de Paracas. Es un tipo bajito y rechoncho, con el pelo negro azabache aunque se le ve alguna cana. Lleva unas pequeñas gafas de ver y tiene los dientes picados. Le llaman Doctor Chapatín, por un personaje de El Chapulín Colorado. Jozé, como empezamos a llamarle cariñosamente, nos resumió a la perfección el día a día de su ciudad. La ayuda del Gobierno no llega, sólo los propietarios de las casa que fueron derruías han recibido un cheque por valor de 6.000 soles (1.500 euros). Pero ¿y quiénes estaban de alquiler? Se quedaron en la calle, y salvo por caridad o solidaridad, siguen en la calle.
Jozé, su mujer y sus tres hijos viven desde hace un año en casa del hermano de nuestro guía. No tienen plata para reconstruir su casa. El saco de cemento ha subido de 8 a 18 soles, el coste de la barra de hierro se ha duplicado y el millar de ladrillos, que antes costaba 120 soles, difíciles de conseguir, ahora vale 640. "Ahora, ¿cuáaaaanto te cuesta una casita? Está todo corrupto", decía Jozé.
Los pisqueños se afanan en mejorar como pueden, en vivir como les dejan. Llevan trabajando 344 días entre ladrillos, vaciando casas, también la comisaría, lo que fue la iglesia del pueblo...
Las casas de adobe se derrumbaron un 15 de agosto de 2007. Los lugareños dicen que el pueblo de Pisco se levantará reivindicando lo justo, cuando se cumpla un año de aquel desastre.
José Peña Advíncula fue ayer nuestro guía por la Reserva Natural de Paracas. Es un tipo bajito y rechoncho, con el pelo negro azabache aunque se le ve alguna cana. Lleva unas pequeñas gafas de ver y tiene los dientes picados. Le llaman Doctor Chapatín, por un personaje de El Chapulín Colorado. Jozé, como empezamos a llamarle cariñosamente, nos resumió a la perfección el día a día de su ciudad. La ayuda del Gobierno no llega, sólo los propietarios de las casa que fueron derruías han recibido un cheque por valor de 6.000 soles (1.500 euros). Pero ¿y quiénes estaban de alquiler? Se quedaron en la calle, y salvo por caridad o solidaridad, siguen en la calle.
Jozé, su mujer y sus tres hijos viven desde hace un año en casa del hermano de nuestro guía. No tienen plata para reconstruir su casa. El saco de cemento ha subido de 8 a 18 soles, el coste de la barra de hierro se ha duplicado y el millar de ladrillos, que antes costaba 120 soles, difíciles de conseguir, ahora vale 640. "Ahora, ¿cuáaaaanto te cuesta una casita? Está todo corrupto", decía Jozé.
Los pisqueños se afanan en mejorar como pueden, en vivir como les dejan. Llevan trabajando 344 días entre ladrillos, vaciando casas, también la comisaría, lo que fue la iglesia del pueblo...
Las casas de adobe se derrumbaron un 15 de agosto de 2007. Los lugareños dicen que el pueblo de Pisco se levantará reivindicando lo justo, cuando se cumpla un año de aquel desastre.
1 comentario:
Como ya dije ayer, la picaresca no se quedó exclusivamente en las triquiñuelas del Lazarillo de Tormes, que resultaban graciosas. Esto me recuerda al pillaje en China, en los terremotos de hace pocos meses, donde muchos empezaron a llenarse las manos. Es una lástima ver cómo muchos agudizan el ingenio para llenarse el bolsillo aprovechando el mal de otros.
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