En Puno hace más frío que cogiendo aceitunas. Un enorme cerro que hay detrás de la ciudad conserva la humedad que desprende el lago Titicaca y en las noches hacen falta cuatro mantas para poder dormir.
La ciudad no resulta muy interesante, todo el interés queda para el inmenso Titicaca (puma de piedra en Quechua) y sus islas. Acabamos de llegar de Taquile y hemos dormido en Amantaní. Antes visitamos las islas flotantes de los Uros. De lo más curioso que nos hemos encontrado hasta ahora.
En esta zona de Perú conviven las culturas Aymara y Quechua. Las islas flotantes son territorio aymara, Taquile y Amantaní quechua. Uros significa "salida del sol" en aymara y a día de hoy todavía conservan muchas de las costumbres y la forma de vida que introdujeron sus antepasados hace 700 años. Viven de la pesca y cada quince días renuevan los juncos de totora que sirven de suelo a su isla.
En Amantaní todo es distinto. Es una isla natural de 18 kilómetros cuadrados en los que viven diez comunidades diferentes, cada una con su propio presidente. Una figura similar a la de nuestros alcaldes. No hay hoteles, ni restaurantes, ni coches ni carretera ni electricidad. Y si los isleños se ponen enfermos deben acudir al "Paco", curandero en Quechua, que es el idioma que todos hablan allí.
Cuando alguien llega a conocer la isla le recibe un presidente u otro, dependiendo de la zona por donde desembarque, para asignarle una familia con la que convivir durante su estancia. Nosotros desembarcamos en tierra de las comunidades ojosuyo, ojopampa y colquiachi y tuvimos la suerte de el presidente, Serapio, nos acogió en su propia casa.
Serapio apenas entiende el castellano y va vestido como todos los hombres de Amantaní: sandalias, pantalones de pinzas negros, camisa blanca y chaleco negro; aunque sólo él lleva un sombrero de ala que le distingue como Presidente. Es bajito y negruzco, tiene toda la pinta de un gitano portugués. Junto con su mujer Teodosia, sus cuatro hijas, Mery, Estéfani, Doris y Vanesa, y su nieto Diego, hijo de Mery, componen un hogar muy sencillo pero acogedor.
Situada en un pequeño cerro que se levanta a las orillas del lago, lo primero que se ve de la casa de Serapio es una zona de cultivo, ahora en barbecho, un casilla que hace de cuarto de baño y un arco de medio punto de adobe que da a un patio sobre el que se organizan todas las habitaciones. Las puertas son muy bajitas, como aquella planta y media que aparecía en "Cómo ser John Malkowicz. En una esquina está la pequeñita cocina donde Teodosia nos cocinó en una chimenea. Las ollas, las sartenes y la tetera están negras como un tizón, chamuscadas de tanto uso.
Y la vajilla, de cerámica artesanal, se reduce a unos cuencos para la sopa, unas tazas para el mate, unos platitos de cerámica para el arroz con papas o con verduras y unos cuchillos desgastados. En Amantaní apenas se come carne ni pescado.
Nos dieron de comer: sopa, y arroz con papas y una loncha de queso tostado. De postre mate de muña, una planta parecida al tomillo. De cena: sopa, arroz con verduras y de postre mate de muña. Desayuno: mate de muña y tortitas de maíz con mermelada de fresa.
Entre la comida y la cena subimos al templo de Pachatata (padre tierra) y vimos la puesta de sol. Después de la cena vino el momento más simpático del día. Los habitantes de Amantaní son muy fiesteros y por la noche tuvimos la suerte de participar en una de sus fiestas. Los hombres se visten con un poncho y el "chullo" (gorro de lana de colores) y las mujeres con unas faldas amplias de vivos colores que llaman "poyeras", una camisa blanca con la cantuta (flor nacional) bordada, y el "chuco", uno velo negro con flores bordadas. Estuvimos bailando alrededor de una fogata bailes tradicionales (diablada, morenada y saya). Las mujeres de las casas sacan a bailar a a sus húespedes y no hay alcohol.
A Taquile llegan muchos turistas, hay restaurantes y hostales y su gente no organizan fiestas.
Tutamantacama.
4 comentarios:
Cada relato me gusta más y más. Leo todo lo de allí y estoy viendo a Gloria contándome las mismas cosas que, muy pronto s D q, podréis comentar juntos y, si cabe, todavía más ampliamente. Te gustará oirla hablar en Quechua y eso te hará recordar con añoranza y alegría una de las experiencias más enriquecedoras de tu vida. Cuánto les hubiera gustado a ella y a su hermana, Magda, haberos acompañado y prepararos una buena comida como esas patatas deliciosas con salsa (lleva avellanas) y que tanto me gustan a mí!, en otra ocasión será, no? Tened muchísimo cuidado y seguid llenándonos de vuestros sentires. Tqm
Saludos de otro viajero simultaneo a vosotros pero que esta haciendo el recorrido inverso: Buenos Aires - Lima
Estaba buscando informacion sobre Taquile (estamos en Puno) y he dado con vuestro blog. Ya teniamos casi decidido ir a dormir alli, pero por lo que leo aqui parece que no os entusiasmo... Ummmm, ahora no sabemos que hacer :-)
Un saludo en todo caso! Para otra vez, os aconsejo no ir directos hasta Salta y visitar un poquillo de Jujuy: la quebrada de Humahuaca y la zona de Purmamarca eran muy interesantes
Ra y Mon
Finalmente seguimos vuestro consejo y nos fuimos a dormir a Amantani. ¡Fabuloso! No hubo bailes ni fiesta (tuvisteis suerte, solo lo deben de hacer en ocasiones especiales), pero la isla, la familia y el viaje hasta alli nos encantaron.
Que disfruteis del sur de Argentina! A nosotros solo nos queda Machu Pichu y luego... de vuelta a la dura realidad...
Ra y Mon
Ahora estoy alucinando... Acabo de ver que tenis linkado a la derecha a Cinnamon, es decir, a mi primo Borja. Definitivamente, ¡¡el mundo es un pañuelo!!!
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